Ya las civilizaciones antiguas sabían que el ejercicio físico aporta beneficios para el cuerpo y la mente, y fomentaban la práctica de deportes y actividades, muchas de ellas adaptadas de técnicas militares utilizadas por los ejércitos tanto en entornos de entrenamiento como de guerra, y que han llegado hasta nuestros días.
Sin embargo, solo hace unas pocas décadas que se empezó a relacionar el profundo impacto que la actividad física tiene también en la salud mental y el bienestar emocional, contribuyendo a aumentar el índice de calidad de vida de las personas, incluidas las generaciones mayores.
Descubre qué beneficios puedes obtener de la práctica regular de ejercicio físico y cómo incorporarla de forma eficaz a tu rutina diaria.
Los beneficios de la actividad física para la salud mental
La ciencia demuestra que el cerebro produce más endorfinas cuando el cuerpo realiza ejercicio. Las endorfinas son neurotransmisores producidos por el sistema nervioso central en respuesta a estímulos que provocan dolor y placer, y ayudan al organismo a afrontar situaciones de estrés, ansiedad, malestar y dolor. Las endorfinas ayudan a afrontar (e incluso a aliviar) el dolor y aumentan la sensación de bienestar y placer, lo que se refleja en una mejora significativa de la calidad del sueño y del funcionamiento del cuerpo, en la reducción de la ansiedad, en el aumento de la autoestima y en el mantenimiento de la salud mental.
• La práctica regular de actividad física reduce los niveles de cortisol y favorece la producción de endorfinas, lo que mejora el estado de ánimo y reduce los síntomas de ansiedad y depresión;
• Seguir una rutina de ejercicio puede ayudar a regular el ciclo del sueño, favoreciendo el descanso del cuerpo y, sobre todo, de la mente;
• Establecer y alcanzar objetivos de fitness puede aumentar la autoestima y proporcionar una sensación de realización personal.
Cómo incorporar la actividad física a la rutina diaria
Una de las excusas más habituales para posponer e incluso evitar la práctica regular de ejercicio físico es que resulta difícil compaginarlo con el trabajo y las tareas cotidianas. Por eso, y para ayudarte a empezar a moverte y a cuidar de tu salud, te ofrecemos cuatro consejos para incorporar la actividad física a tu rutina:
1. Fíjate objetivos realistas y busca actividades que te gusten y se adapten a tu estilo de vida;
2. Varía los tipos de ejercicio para evitar el aburrimiento y maximizar los beneficios;
3. Prueba diferentes deportes, clases de fitness o actividades al aire libre;
4. Introduce pequeños cambios en tus hábitos, como subir las escaleras en lugar de usar el ascensor.
Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio y practicar algún deporte, o para adoptar hábitos más saludables y sencillos, como subir las escaleras o caminar 30 minutos al día. Por muy sencillo o breve que sea el ejercicio que realices, practicarlo a diario tendrá un impacto positivo en tu vida: en tu salud, en tu bienestar y estado de ánimo, e incluso en el trabajo.
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